
Necesitábamos escapar, respirar aire, del puro, dejarnos llevar por esa magia que sólo Granada te puede dar.
Fue dicho y hecho, sin pensarlo dos veces hicimos la maleta y pa´lante.
Notar cómo se me eriza la piel cuando voy llegando, cómo se me empañan los ojos por tanta emoción y tantos recuerdos... la siento, la llevo conmigo.
Este fin de semana hemos estado en el paraíso, dimos una vueltecilla por Sierra Nevada y las Alpujarras. Ya tenía mono de volver.
He vuelto con las pilas cargadas, con aire fresco en el alma...