martes, 18 de noviembre de 2008

RENOVARSE O MORIR

Estoy de cambios, con eso de que me queda nada para cumplir los 29... digo.... los 23 je, je, (mis ganas), y claro, como mi sobrino es un experto en esto de los ordenadores y yo una cateta... pues me ha enseñado unas cosillas para defenderme! No sé si os puede resultar incómoda la nueva decoración para leerme, si es así, me lo decís y buscaré otro fondo.
Mientras tanto, os mando muchos besitos a todo@s.

domingo, 16 de noviembre de 2008

A ÉL


... Y siempre estás ahí,
para cogerme de la mano
y llenarme de calor el corazón,
cuando me das esos abrazos.



Mientras que yo,
seguiré en tu corazón,
para que me tapes con esa manta de cariño,
alimentarme de tu amor
y regalarme besos perdidos.



miércoles, 12 de noviembre de 2008

Sé que es un poco tarde, pero dicen que más vale tarde que nunca.

El día 15 de octubre mi sobrino Daniel cumplió los 18 años. Es el pequeño de tres hermanos, hijo de mi segunda hermana, alegre, divertido, cariñoso, buena persona, buen hijo, buen nieto, buen sobrino, por qué tal y como está el mundo, tengo unas maravillas de sobrinos.

Cuando él nació yo tenía 9 años, recuerdo que quería una sobrina porque ya tenía dos sobrinos más pero no le cambiaría por nada en el mundo.
Ojalá que la vida le trate bien, ojalá sea feliz en su camino, ojalá celebremos juntos muchísimos años más. Le quiero, le adoro, y siempre estaré a su lado cuando me necesite. No hace falta que se lo diga, él lo sabe, confía en mí y yo en él.

Dieciocho años y han pasado volando, a veces me gustaría parar el tiempo para no dejar en el aire ningún momento, para no dejar escapar ninguna sonrisa, ningún beso, ningún abrazo...


Aquel pequeñajo, que se reía con sólo mirarlo, que venía y te abrazaba , sin más, que le encantaba que le cogiera en brazos, hoy, mide metro ochenta y pico pero afortunadamente hay cosas que no cambian.

lunes, 3 de noviembre de 2008

SOY FELIZ

No quiero mover ni un sólo dedo,
quiero cerrar los ojos y al abrirlos
encontrarlo todo conforme está,
quiero seguir sonriendo
porque me invade la felicidad.

Me da miedo despertar,
por si esto es un largo sueño,
o quizá esté despierta
y es algo que estoy viviendo.

Sea como sea,
y esté donde esté,
a tu lado siempre estaré.




sábado, 1 de noviembre de 2008

EL CHISTE DE LA VIAGRA


Va un hombre a una farmacia de guardia y le muestra al farmaceútico la palma de la mano con los cinco dedos.
Y le dice el farmaceútico: ¿Que quieres crema para las manos?
Y le contesta el señor: No, cinco viagras.
A lo que le responde el farmaceútico: ¿Pero usted sabe cómo se le va a poner eso?
Y le contesta el caballero: Da igual, tengo un plan para esta noche con cinco extrangeras.
El farmaceútico se las vende advirtiéndole: Tenga cuidado.
El caballero se las coge rápidamente y se va.
Al día siguiente aparece el caballero de nuevo por la farmacia mostrándole esta vez las dos palmas con sus cinco dedos cada una.
A lo que le dice el farmaceútico: ¿Qué quieres diez viagras?
Y le responde el caballero: No, crema para las manos que
al final no se presentaron las muy cabronas.

miércoles, 29 de octubre de 2008

AÚN ME ACUERDO DE TI

Pasa el tiempo,
y todavía sigues en mí,
escondido en este armario
del que no te dejo salir.
Todavía te siento,
y a veces, sigo pensando en tí,
aún sigo creyendo
que el olvido no pasará por aquí.

domingo, 26 de octubre de 2008

CARTA A UN MALTRATADOR

Ayer recibí un correo que me dejó los pelos de punta, quería compartirlo con vosotr@s. Dañó mi sensibilidad y seguramente dañará la vuestra, pero hay que luchar contra la violencia doméstica, estas personas que para mí son monstruos, no pueden quedar impunes. Este relato es tan solo una carta pero hay mucho de realidad.

Fernando Orden Rueda, es un estudiante de 2º de Bachillerato, en Badajoz que escribe una carta dirigida a un maltratador. La carta es tan emocionante e impresionante que ha recibido un premio por ella. Aquí os la dejo, y ya me contáis qué os ha parecido.



CARTA A UN MALTRATADOR



Para tí cabrón: porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado,..... porque la has maltratado.
¿Por qué la maltratas? dices que es su culpa, ¿verdad?, que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión, cuando tú con tu método de disciplina intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo, y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: se queja porque no vive, porque vive pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... la acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana, y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla, (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿ y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba que en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos... más, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era momento ni la situación. Suplicó que te acostases, estarias cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no! no lo permitas!. De repente me oyó. Esta vez si que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo. Por que tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla, y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y otro por la barriga, así, una y otra vez... y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y también me dolía el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por tí nunca llegué a nacer. nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí. Ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo, también por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida. Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre, ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos, señalaban al mío, porque en el barrio todos sabían que tú eres un matratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña, un cabrón.